En las últimas horas, trascendió en varios medios de comunicación que un sondeo de la firma Yougov mostraría que un 48% de la población alemana expresa su repudio ante situaciones de derechos humanos en Qatar. Por lo que se inclinarían por apoyar una eventual decisión de que su selección decline la participación en el Mundial Qatar 2002.
Varias voces prominentes en ese país han expresado su preocupación sobre el tema. «El trato de los homosexuales (en Qatar) es absolutamente inaceptable», denunció el exjugador internacional y actual director de la Federación Alemana de Fútbol (DFB), Oliver Bierhoff, en una entrevista publicada a mediados de junio de este año.
La legislación del anfitrión del próximo Mundial (del 21 de noviembre al 18 de diciembre), que criminaliza la homosexualidad, «no corresponde de manera alguna a mis convicciones», aseguró el campeón de la Eurocopa de 1996. Irá a Qatar como manager de la selección alemana, en una entrevista con medios del grupo Funke (que tiene sobre todo diarios regionales alemanes).
«¿Realmente cuáles son los criterios de la FIFA para atribuir un Mundial?», se interroga Bierhoff. Considerando que «la atribución de un torneo es el arma más potente para provocar cambios indispensables».
Estos cambios, según el dirigente deportivo, «deben producirse antes de la designación del país y no después. Porque dejás de tener un medio de presión«.
La selección germana, que quiere ser un escaparate de los valores de una Alemania moderna, incluso más allá del fútbol, seguirá siendo un altavoz de reivindicaciones. «Creo que globalmente es bueno que continuemos hablando de estos temas extradeportivos, para provocar una toma de conciencia», dijo el dirigente de 54 años.
La organización del Mundial Qatar 2022
Los organizadores del Mundial han tenido muchas dificultades a la hora de convencer que los miembros del colectivo LGTBI que viajen para ver partidos del torneo a Qatar, podrán hacerlo de manera segura. Esperan las autoridades del país del Golfo, 1,4 millones de extranjeros.
La preocupación fue en aumento durante el congreso que la FIFA celebró en Doha en marzo. Mientras la federación internacional aseguró que se permitirían símbolos de este colectivo (como la bandera arcoíris) en los estadios, las autoridades cataríes apelaron a los extranjeros a respetar su cultura «conservadora«.
A pocos meses del Mundial de fútbol en Qatar (21 noviembre-18 diciembre), los ocho estadios están listos. Pero persisten las dudas sobre los Derechos Humanos en el emirato. Una de las cuestiones que ha centrado el interés desde la atribución del torneo a este pequeño emirato en 2010.
Para los críticos, los progresos realizados en la última década son limitados. Y es preciso realizar antes de la competición una mayor presión sobre el país y sobre la FIFA, la organización dirigente del fútbol mundial.
La ONG Amnistía Internacional le hizo una solicitud a la FIFA. Que destine una compensación a los trabajadores migrantes «maltratados» en las obras relacionadas con el Mundial-2022.
En Europa, asociaciones de hinchas y federaciones nacionales, lideradas por Noruega, han trasladado su preocupación sobre la seguridad de las personas LGTBQ. En un país en la que la homosexualidad está penalizada.


